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SEGUNDA BIENAVENTURANZA

Comentario del P. Horacio Bojorge S.J.

FELICES LOS MANSOS,

PORQUE ELLOS POSEERÁN EN HERENCIA LA TIERRA"

CONTENIDO

1 Jesús manso y humilde de corazón

2 La promesa del reposo: ellos poseerán la Tierra

 

1 Jesús manso y humilde de corazón

1) Jesús se presenta a sí mismo como manso y humilde de corazón e invita a imitarlo, a seguirlo por su camino con la cruz a cuestas: "Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, que soy manso (praús) y humilde de corazón (tapéinos te kardía) y encontraréis reposo para vuestras almas (psujáis). Porque mi yugo es el mejor (jrestós) y mi fardo es liviano" (Mateo 11,29).

2) En la Sagrada Escritura el corazón es el centro de la persona, el núcleo de su conciencia y de su psicología, el asiento de la decisión y la responsabilidad, es decir su vida interior y espiritual. Dios habla al corazón del hombre porque es allí donde tiene sus raíces la vida religiosa y moral del hombre.

3) Entra en Jerusalén el día de Ramos como un rey manso (praús) cumpliendo la profecía de Zacarías 9,9: "he aquí que tu rey viene a ti, manso y sentado en una asna". Y Mateo ve en esta mansedumbre de Jesús, el cumplimiento de la profecía de Isaías, que presenta al Siervo de Yahwe como pacífico: "no gritará ni disputará en las plazas, no quebrará la caña ni apagará la mecha" (Isaías 42, 1-4; Mateo 12, 15,21).

4) El binomio, como por ejemplo: manso y humilde es una forma de expresarse bíblica. La lengua y el pensamiento hebreo usa mucho estos paralelismos. Esto sugiere que manso y humilde son aquí sinónimos o que el uno completa en algo el sentido del otro.

5) Jesús se autopresenta en estas cuatro primeras bienaventuranzas identificándose con una categoría de personas bien conocidas en el Antiguo Testamento: los pobres de espíritu (anwé rúaj) o pobres de Yahwe (anawim). A ellos se refiere el Salmo 33,3.7-19: "que lo oigan los humildes y se alegren... el pobre ha gritado y el Señor lo escuchó y lo salva de todas sus angustias... El Señor está cerca de los afligidos, de los corazones rotos y de los espíritus abatidos" Son los parientes pobres que, indefensos y necesitados, no tienen otro Goel que el Señor.

6) En el árbol genealógico de Jesús encontramos a una familia de desgraciados, pobres y oprimidos que, empujados por el hambre, tienen que irse de su tierra y de su ciudad, Belén, a tierras paganas, los campos de Moab, y cuya vida familiar está marcada por la enfermedad, y la muerte prematura y fuera de la Tierra Santa. Son Elimelek, Noemí y sus hijos, cuya conmovedora historia leemos en el libro de Ruth y son, sin embargo, gracias a su fidelidad y su piedad, los antepasados del rey David y del Mesías..

7) El Salmo 37,11 ya profetizaba lo mismo que esta bienaventuranza: "los humildes (praéis) poseerán la tierra y gozarán de inmensa paz" En este salmo se promete la tierra también a "los que esperan en el Señor, poseerán la tierra" (v.9) y por tercera vez, a "los justos poseerán la tierra y habitarán en ella para siempre" (v.29)

2 La promesa del reposo: ellos poseerán la Tierra

8) Igual que en las Bienaventuranzas, Jesús hace una promesa a los que tomen su cruz y lo sigan por su camino: "encontraréis reposo para vuestras almas". ¿Existe alguna relación entre esta promesa de Jesús y la de recibir la tierra en herencia?

9) Sabemos que "el reposo" o "el descanso" es uno de los nombres de la Tierra Prometida. La generación de corazón duro, que tentó al Señor en Meribbá y Massá en el desierto a pesar de haber visto sus obras, produjo aversión en el Señor -"me asqueó"- y por ser un pueblo "de corazón torcido", no recto, por desconocer los caminos del Señor, fue excluida de entrar en la tierra:

10) "¡Ojalá escuchéis hoy su voz!, / no endurezcáis vuestro corazón como en Meribbá (lugar de la murmuración contra Dios), / como el día de Massá (La sublevación) en el desierto, / donde me tentaron vuestros padres, / me pusieron a prueba aunque habían visto mi obra (la liberación de Egipto) / Cuarenta años me asqueó aquella generación, / y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado, / no conocen mis caminos. / Y por eso he jurado en mi cólera: / ¡no entrarán en mi descanso!" / (Salmo 94 (95), 7-11).

11) Las Promesas de la Tierra en el Antiguo Testamento, se trasponen en el Nuevo a la Vida Eterna, a la Patria celestial, a la casa del Padre, donde tienen su morada definitiva los hijos de Dios. Jesús fue, por delante, a prepararle un lugar a los suyos (Juan 14, 2). En la carta a los Hebreos se nos pinta la peregrinación de las generaciones de creyentes desde Abraham, en busca de una patria celestial: "van en busca de una patria... aspiran a una patria mejor, la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ser llamado Dios suyo, porque les tiene preparada una ciudad" (Hebreos 11, 14.16). Y también se trasponen al Reino de los cielos, que es decir: al Padre:

12) El camino de Jesús es el camino de la Cruz, el Via Crucis. Quien lo sigue en esta escuela del amor filial, entra en la caridad y encuentra su fruto, que es la paz, como una herencia, un don debido a los hijos, que el Padre da a Jesús y Jesús promete a todos los que vivan como él.